Por qué Finlandia es feliz (más allá de lo que diga un informe)

Aunque parezca extraño en medio de una pandemia global, el pasado 21 de marzo se lanzó el Informe de la Felicidad Mundial 2020. Un ránking elaborado por expertos en desarrollo y sostenibilidad con el apoyo de la ONU y que determinó, por tercer año consecutivo, que Finlandia es el país más feliz del mundo.

Según el reporte, sus buenas notas en sistema de bienestar público, la confianza ciudadana en el gobierno, el ingreso bruto o la solidaridad entre pares llevan a ese rincón de Europa lejano y rubio a la felicidad máxima.

Y habrá quien pregunte: ¿es todo eso, la felicidad? O quien cuestione: ¿dónde queda la supuesta tasa de suicidios de Finlandia, lo desagradable de su temperatura, el supuesto alcoholismo taciturno de sus gentes?

Envidiosos e incrédulas: no nos engañemos. Más allá del nombrado informe y de toda la mitología en circulación, Finlandia arroja un montón de datos y curiosidades –algo más originales que el PIB– que también explican por qué tiene motivos de sobras para ser feliz.

Y aquí van siete de ellos.

Bosques, bosques y más bosques

Los bosques limpian el aire y filtran el agua. Mantienen el equilibrio del planeta y son la base de la salud humana. Y sin salud no hay felicidad, ¿no? Pues bien, en ese rubro, Finlandia también es la campeona (como mínimo, de la Unión Europea): cerca del 70% del país es bosque.

Y eso, más o menos, equivale a lo que miden Ghana, Rumanía o Laos.

Por qué Finlandia es feliz
Tapio Haaja en unsplash.com

Un lago por familia (grande)

Si le echas un vistazo al mapa de Finlandia, verás que es una especie de queso Gruyère lacustre: tiene 187.888 lagos.

¿Te imaginas tener un lago para ti, tus primos, tus tíos y tus abuelos?

Pues en Finlandia tocan, más o menos, a un lago por familia (de las grandes) –o por cada 30 personas–.

¿Sabías que el 70% de #Finlandia es bosque y que tiene 187.888 lagos?

Una isla por cada dos familias

Algo menos exquisito o exquisita te tendrás que poner para disfrutar de la isla de tu familia, porque deberás compartirla con otra. Finlandia tiene más de 70.000 islas –una por cada 80 individuos–, de las cuales 20.000 son lo suficientemente grandes para que en ellas quepa una cabaña de verano.

Una casa de verano (con sauna) por cada 12 personas

Las habrá más pequeñas y modestas y más fastuosas y vanguardistas, pero lo cierto es que en Finlandia hay 470.000 mökki (o cabañas de verano), lo cual equivale a que –bajo nuestro salomónico reparto– a cada docena de personas le corresponde una.

Cabañas que, en todos los casos, reúnen a todo lo anterior –bosque, lago y/o isla– en un solo concepto al que hay que añadirle lo más finlandés que tiene Finlandia: la sauna. Y es que hay entre 2 y 3 millones de saunas censadas en el país (dependiendo de la fuente consultada) e incluso existe una Sociedad Finalndesa de la Sauna.

Por qué Finlandia es feliz
Adrian Dascal en unsplash.com

Naturaleza pública

Más allá de si te toca cabaña o no, en Finalndia rige –y se practica– el llamado Jokamiehenoikeus: algo así como el ‘derecho de acceso público a la naturaleza’. Y eso hace feliz a cualquiera.

Un derecho que se relaciona con la ausencia histórica del feudalismo por aquellos lares y que implica que puedes caminar, pasear, esquiar o acampar en un terreno abierto, independientemente de si es público o privado –o navegar, si se trata de un lago–. Y que incluso puedes recolectar setas, flores o bayas mientras lo haces (obviamente, sin ensuciar, deteriorar o explotar las tierras ni los animales que en ellas nacen).

La Finlandia urbana también es feliz (y honesta)

El 60% de los 5,5 millones de habitantes de Finlandia vive en ciudades y, un cuarto, en Helsinki y sus alrededores. Y, lejos de ser inseguras, las ciudades finlandesas parecen ser muy honestas (como su gente).

En 2013, la revista Reader’s Digest puso a prueba la honestidad de 16 ciudades del mundo –entre ellas, Helsinki–. Sus reporteros perdieron 12 carteras en cada una de las urbes para calibrar si los transeúntes las devolvían o, al contrario, se las quedaban. Pues sí: la campeona de la honestidad fue la capital de Finlandia, donde se devolvieron 11 de las 12 billeteras deliberadamente abandonadas por la ciudad.

Por qué Finlandia es feliz
Julius Jansson en unsplash.com

Y, por si fuera poco, un paraíso lector

Por último, si a tu afición por la naturaleza, la reclusión cabañil y la honestidad ciudadana se le suma la lectura, Finlandia será, definitivamente, tu paraíso. Un dato elocuente: al año, en las 700 bibliotecas públicas de Finlandia se piden prestados casi 68 millones de libros –algo más de 12 por cabeza–.

La baja temperatura y la falta de luz solar en los meses extremos del año son un caldo de cultivo perfecto para que prolifere el amor por la lectura. Y si a eso le añades que desde 2019 cuentas con Oodi, la mejor biblioteca pública del mundo, nada puede salir mal por allí arriba. ¿Verdad?

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Publicado por Sergio García i Rodríguez

Me llamo Sergio García Rodríguez y nací en 1990 en Canovelles, Barcelona. Soy un explorador compulsivo al que le encanta perderse investigando, leyendo y –sobre todo– escribiendo sobre (re)descubrimientos viajeros, la ‘cara B’ del mundo y sus curiosidades. Y para contagiar todo ese ímpetu eché a andar este blog, en 2019.

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